Jatayu, el Rey Buitre

Técnicamente no tengo nada que hacer con Jatayu, ya que pertenece a la mitología india y mi tema está solo ligeramente relacionado con este tipo de arquetipos. Pero ya que me encantan los pájaros, especialmente cuando se ven envueltos en alguna clase de aventura épica, pensé en incluirlo en la lista. He estado leyendo mucho sobre él últimamente y hay algunas cosas que me gustaría destacar.

Pero, primero, vamos a contar sus historias.

Gyps indicus
Gyps Indicus

El sol ardiente

Según el relato indio épico Ramayanai, Jatayu es un pájaro -un buitre indio más que probablemente, Gyps Indicus-, y el hijo más joven de Aruna, el mítico auriga del carro solar en el hinduismo y la personificación del brillo rojo del sol al amanecer. También tenía otro hijo, Sampaati, un dios-buitre, el hermano mayor de Jatayu.

Cuando eran jóvenes, Jatayu y Sampaati competían entre ellos para probar quién podía volar más alto. En una ocasión, Jatayu ascendió tan alto que, como en el mito de Ícaro, estuvo a punto de abrasarse con las llamas del sol ardiente. Sampaati lo vio y acudió al rescate, desplegando las alas para formar un escudo que protegiese a su hermano de la amenaza de las llamas. Pero al hacerlo, él también resultó herido y perdió sus alas para siempre.

Después de este terrible accidente, Sampaati vagó por el mundo, condenado a no ser encontrado por su hermano Jatayu nunca más.

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Rama y Lakshmana ante Jatayu, circa 1820-40

 

El ascenso a moksha

El episodio más importante de Jatayu está dentro del antes mencionado Ramayana, la lucha contra Ravana para liberar a Sita.

Para aquellos que no conozcáis el hinduismo o que acabéis de leer Ravana por primera vez, dejad que os cuente que no es alguien a quien os apetezca molestar. Es el principal antagonista de Rama en el Ramayana y realmente no encaja con el tipo de villano que uno podría esperar. Es un estudioso, un soberano justo y músico. Tiene diez cabezas y físicamente es muy poderoso; tiene una fuerza superior al resto de los seres humanos. La historia en el Ramayana cuenta que secuestró a Sita, la mujer de Rama, para vengarse de Rama y su hermano Lakshmana por haber cortado las orejas y la nariz de Shurpanakha, la hermana de Ravana -dejadme aclarar que tenían un motivo, no fue solo un abuso de poder.

De manera que Sita es secuestrada y Rama y Lakshmana parten para rescatarla. Jatayu vio lo que ocurrió desde los cielos y apareció ante Ravana para detenerlo. Le ordenó al maligno monarca que liberase a la princesa, pero, por supuesto, él se negó. Entonces empezó una lucha terrible, y aunque Jatayu peleó con valentía, era mucho más viejo que Ravana y no pudo mantener el ritmo. Ravana alzó la espada y cortó las alas del gran buitre, dejándolo para que muriese desangrado.

Jatayu cayó de los cielos y se cuenta que aterrizó en las rocas de Chadayamangalam, a 38km del distrito de Kollam en Kerala, India. Estas rocas tienen arañazos del pico del ave, mientras estaba exhalando su último aliento en brazos de Rama.

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Ravana cortando las alas de Jatayu con Sita en su costado

Porque sí, Rama y Lakshmana llegaron a tiempo para que el rey de los buitres les indicase qué dirección había tomado Ravana, para que pudieran seguirle y rescatar a Sita. Viendo el resultado de la valentía de Jatayu, Rama lo ayudó a practicar sus ritos finales convirtiéndolo en moksha. Estos ritos finales son un asunto importante en el hinduismo. Son los ritos de paso que permiten a los espíritus trascender a otro nivel, y ya que Jatayu era el hijo del auriga solar, había cierta necesidad urgente de que los realizase antes de morir del todo, para ser capaz de llegar a su descanso eterno.

Rama convocó a los siete ríos sagrados y golpeó la Tierra con su flecha, para abrirla. Jatayu ascendió entonces al Cielo de Vishnusiendo moksha. En el hinduismo, moksha se refiere a un estado trascendente, una liberación del estado de reencarnación, una iluminación. Se parecería al nirvana dentro del budismo.

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Rama y Lakshmana llevando a cabo los ritos finales de Jatayu.

 

Existen muchas razones por las que me encanta Jatayu, pero una de las mejores cosas que tiene, en mi opinión, es su edad. Según los relatos épicos que estamos acostumbrados a leer y escuchar, los héroes victoriosos tienden a ser jóvenes y su fuerza está precisamente basada en esta juventud. Pero Jatayu, haciendo también el papel de sabio, es viejo. Aún así, es capaz de reunir la fuerza para enfrentarse a Ravana y rasgar su piel con las garras. Esto muestra una importante valentía y un alma poderosa. Los personajes viejos tienen un poderoso aliado aquí, en este poderoso Rey de los Buitres.

Ah, ¿recordáis ese lugar rocoso en Kerala donde supuestamente cayó Jatayu después de que le cortasen las alas? Hay un proyecto llamado Jatayu Nature Park que está ahora mismo en construcción al que os recomiendo echar un vistazo (enlace en inglés): https://en.wikipedia.org/wiki/Jatayu_Nature_Park

* Aprende un poco más de Jatayu aquí (en inglés): http://viraltalks.com/facts-about-jatayu-the-legendary-bird-from-ramayana/p/

Jatayu, the Bold King

So technically I have no business with Jatayu, as he belongs to the Indian mythology and my topic is only slightly related to this kind of archetypes. But since I really love birds, especially when they are involved in some kind of epic adventure, I thought about including him in this list. I have been reading a lot about him recently and there are some aspects I would like to highlight.

But first, let’s tell his stories.

Gyps indicus
Gyps Indicus

The burning Sun

According to the Indian Epic Ramayana, Jatayu is a bird -most likely an Indian vulture, Gyps Indicus- and the youngest son of Aruṇa, the mythical charioteer of the Sun in Hinduism and the personification of the reddish glow of the rising sun. He also had another son, Sampaati, a vulture-god as well, older brother of Jatayu.

When they were young, Jatayu and Sampaati use to compete as who could fly higher than each other. In one occasion, Jatayu ascended so high that, like in the Icarus myth,  he was about to be seared by the flames of the burning Sun. Sampaati saw this and came to rescue, spreading his wings and shielding his brother from the menace of the flames. But by doing so, he himself was injured and lost his wings, being wingless for the rest of his existence.

After this terrible accident, Sampaati is said to remain wandering, not to be found by his brother Jatayu again.

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Rama and Lakshmana before Jatayu, circa 1820-40

 

The ascendant to moksha

The major performance of Jatayu can be found inside the aforementioned Ramayana, fighting against Ravana to liberate Sita.

For those of you who don’t know Hinduism or just read the name Ravana for the first time, let me tell you he is somebody you don’t want to mess with. He is the primary antagonist of Rama in the Ramayana and certainly not the type of villain one could be expecting. He is a scholar, a fair ruler and a musician. He has ten heads and is physically greatly powerful, having a strength superior to the rest of humans. The story in the Ramayana tells that he kidnapped Sita, Rama’s wife, to claim vengeance over Rama and his brother Lakshmana for having cut the ears and the nose of Shurpanakha, Ravana’s sister -let me say they had a reason, it was not only an abuse of power.

So, Sita is kidnapped and Rama and Lakshmana set off to retrieve her. Jatayu saw what happened from the skies and appeared before Ravana to stop him. He ordered the evil king to release the princess, but of course, he refused to do so. Thus a terrible fight started, and although Jatayu fought bravely, he was so much older than Ravana and could not keep up. Then, Ravana raised his sword and cut the wings of the great vulture, leaving him to bleed to death.

Jatayu fell from the skies and it is said to have ended on the rocks of Chadayamangalam, 38 km from Kollam district of Kerala, in India. Those rocks hold carvings of the bird’s beak as he was breathing his last breath in the arms of Rama.

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Ravana cutting the wings of Jatayu with Sita in his lap

Because yes, Rama and Lakshmana arrived on time for the king of vultures to tell them which direction Ravana took, so they could follow him and rescue Sita. Beholding the result of Jatayu’s bravery, Rama helped him performing his final rites and making him become moksha. So these final rites are a big deal inside Hinduism. They are the passage rites that allow spirits to transcend to the next level, and since Jatayu was the son of the Sun charioteer, there was an urgent need in him performing the rituals before dying completely to be able to get to his eternal dwelling.

Rama summoned the seven sacred rivers and stroke the Earth with his arrow, so it opened. Jatayu ascended then to the Heaven of Vishnu, becoming moksha. In Hinduism, moksha refers to a transcendent state, a liberation from the state of rebirth, an enlightenment. It would be similar to Nirvana in Buddhism.

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Rama and Lakshmana performing Jatayu’s final rites.

 

There are a lot of reasons for me loving Jatayu, but one of the best things he has, under my personal point of view, is his age. According to the epic tales we are used to read and listen to, the succeeding heroes tend to be young and their strength is mostly based on their youth. But Jatayu, playing the role of the sage as well, is aged and old. Still, he gathers the strength to confront Ravana and tear him with the talons. This certainly shows bravery and a powerful soul. So the old-characters have a great ally by here, with this mighty King of Vultures.

Oh, do you remember this rocky spot in Kerala where Jatayu is said to have fallen when getting his wings chopped? There is a project called Jatayu Nature Park that is under construction at this moment. I highly recommend you check it out: https://en.wikipedia.org/wiki/Jatayu_Nature_Park

 

* Learn more about Jatayu here: http://viraltalks.com/facts-about-jatayu-the-legendary-bird-from-ramayana/p/

Advancing situation

It has been a while since my last post and the only explanation for that is laziness. Yes, as many other students, I shouldn’t become lazier in summer but I cannot help it. Feels like my head is maintaining some childhood memories from when summer vacation meant doing literally nothing but laying in the sun, splashing in the pool, eating ice-cream and dancing in fiestas de pueblo when puberty hit.

Simultaneously I am immersed in the writing of a scientific article for publication, something serious apparently and something that honestly I should have started a few months ago. I can make up a number of excuses for not being in time (tonight 00:00 Paris time is the deadline, yay), but the reason stays the same for the article and for this blog: I was feeling anxious and lazy.

Anxious because I was waiting for a reply from uni to complete my application. I have horrible luck when it comes to bureaucracy. Honestly, the worst luck. There is always some vital paper missing, some none answer vital email, some terrible misunderstood with my nationality and my papers. And this time it was no different, although I have to admit everything went more smoothly than I expected. My two referees’ letters are already where they should, all my official documents have arrived with apparently not many problems and I finally got my student number (which, for those who don’t know, is quite a big deal because it allows you to interact with the database, the library and some other PhD-required stuff, so yeah, it’s pretty awesome).

So yes, everything is running on the right track. I just hope my application is able to climb another step by the end of this week. Please.

PS: Oh, and I hope to finish the article at the same time because otherwise my former professor (the one organising the publication) is going to kill me.

PS2: Find at the bottom a picture of one of the mountains I am currently writing about, the Iranian Mount Damavand.

Good night!


Ha pasado tiempo desde mi última entrada y la única explicación es la pereza. Sí, como otros tantos estudiantes, no debería volverme más vaga en verano, pero no puedo evitarlo. Es como si mi cabeza mantuviese recuerdos de la infancia, de cuando las vacaciones de verano significaban no hacer literalmente nada expecto tumbarse al sol, chapotear en la piscina, comer helado y bailar en las fiestas de pueblo una vez alcanzada la pubertad.

Al mismo tiempo que escribo esta entrada estoy enfrascada en la redacción de un artículo científico para publicar, aparentemente algo serio y algo que sinceramente debería haber empezado varios meses atrás. Puedo pensar en un importante número de excusas para no llegar a tiempo (esta noche a las 00:00 hora de París es la fecha límite, viva), pero la razón sigue siendo la misma tanto para el artículo como para el blog: me sentía perezosa y nerviosa.

Nerviosa porque estaba esperando una respuesta de la universidad para completar mi solicitud. Tengo una suerte horrible cuando se trata de burocracia. En serio, la peor. Siempre hay un papel de vital importancia que se ha perdido, algún correo vital sin contestar, algún terrible malentendido con mi nacionalidad y mis papeles. Y esta vez no ha sido diferente, aunque tengo que admitir que todo ha ido mejor de lo que esperaba. Las cartas de recomendación de mis profesores están donde deben, mis documentos oficiales han llegado aparentemente sin problema y por fin tengo mi número de estudiante (que, para el que no lo sepa, es algo bastante gordo porque te permite interactuar con la base de datos, la biblioteca y otras cosas que necesita un doctorando, así que, sí, es bastante genial).

De modo que, sí, todo va sobre ruedas. Yo solo espero que mi solicitud esté lista para subir otro escalón al final de esta semana. Por favor.

PD: Oh, y también espero acabar el artículo para el mismo momento, porque si no, mi antiguo profesor (el que organiza la publicación) me va a matar.

PD2: Abajo una foto de una de las montañas sobre las que estoy escribiendo, el monte Damavand en Irán.

¡Buenas noches!

Damavand Hamed Khorramyar.jpg

 

Michael Palin’s advice: ‘keep a journal’

The idea of opening an online diary with the aventuras y desventuras de una candidata doctoral buscando un pájaro was haunting my head for a while, as I consider this pre-doctoral stage (not so ‘pre’, actually) to be an experience worth capturing. I wanted to place what happens on the other side of research on record, improving my written English as is not as good as I would like it to be, and have a little fun on the way. Because even if fate happens to let you doing what you enjoy, you run the risk of wishing throwing your computer out the window, jumping yourself, or both things at a time.

I wasn’t sure about taking the big step until this afternoon, when I accessed a video featuring master Michael Palin (member of Monty Python in case the ring doesn’t bell to you) advising the new graduates from the university where I will happen to be next year. This advice was keeping a journal with they life experiences, with their thoughts, with their doubts, with their fears, with their joys, conquests and failures.

And as big fan of Monty Python myself, I decided today I will do it. So here it is, The Birdie Doctoral Diaries, ready to relate whatever will happen in the following three years in which I leap into the search of a bird (details will be given in time, promised). Will I find it? Will I get lost during the way?

We’ll see.

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La idea de abrir un diario online con las adventures and misfortunes of a PhD candidate looking for a bird me rondaba la cabeza desde hacía tiempo, ya que considero esta etapa pre-doctoral (y sin el pre, claro) como una experiencia digna de plasmar. Me apetecía dejar constancia de lo que pasa al otro lado de la investigación, mejorar mi inglés escrito que no es tan bueno como a mí me gustaría, y además divertirme un poco. Porque incluso haciendo lo que a una le gusta, corre el riesgo de querer lanzarse por la ventana, o lanzar el ordenador, o las dos cosas a la vez.

No me decidía a dar el paso, hasta que esta tarde he tenido acceso a un vídeo donde el gran Michael Palin (miembro de los Monty Python, para aquel que no lo conozca) daba un consejo a los graduados de la universidad donde precisamente yo estaré el año que viene. Y este consejo era que mantuviesen un diario con sus experiencias vitales, con sus pensamientos, con sus dudas, sus miedos, sus alegrías y sus conquistas y fracasos.

Y como gran fan de Monty Phyton que soy, he decidido que hoy mismo lo haría. Así que aquí está, The Birdie Doctoral Diaries, dispuesto a contar todo lo que sucederá durante los próximos tres años en los que me lanzo a la búsqueda de un pájaro (ya os daré detalles con el tiempo). ¿Lo encontraré? ¿O me perderé por el camino?

Ya lo veremos.